BUENOS AIRES.- La capacidad de pago de buena parte de la industria aceitera cambió en los últimos años a partir de la incorporación del biodiesel. "Ya no es del todo exacto realizar el cálculo del FAS teórico de las fábricas oleaginosas sólo a partir de la comercialización de pellets y aceite de soja", afirmó en un informe CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola). En febrero de 2010, el Gobierno nacional instrumentó a través de la resolución 7/10 de la Secretaría de Energía, la distribución de 859.820 toneladas de biodiesel entre 19 empresas elaboradoras para cumplir con el corte obligatorio de un 5% en gasoil. A mediados de julio pasado comenzó a regir la ampliación del corte obligatorio a un 7%, para lo cual se sumaron cuatro empresas más. La resolución 7/10 establece que el precio que reciben las empresas elaboradoras de biodiesel que comercializan el producto en el marco del cupo interno debe ser fijado mensualmente por la Secretaría de Energía, aplicando una fórmula que considera las variaciones de precios registradas por el aceite de soja. Sin embargo, en agosto de 2010 la Secretaría de Comercio Interior emitió una resolución con la que congeló los precios de los combustibles líquidos, incluido el biodiesel. A partir de octubre, el precio oficial del biodiesel fue parcialmente liberado, pero en enero la Secretaría de Comercio Interior volvió a congelar los precios hasta nuevo aviso generando incertidumbre en el sector. (NA)